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Tinker Imagineers, Utrecht (Países Bajos)

En la inmediata posguerra no existía aún un Europa una cultura específicamente juvenil. Sin embargo, las nacientes culturales juveniles de influencia estadounidense atrajeron a un gran número de jóvenes europeos deseosos de expresar su individualidad y su oposición al conformismo social. De este modo surgieron subculturas en casi todos los países: los teddy boys y los rockers en el Reino Unido, los blousons noirs en Francia, los teppisti en Italia, los nozem en los Países Bajos, los Halbstarken en Alemania, los bikinarze en Polonia, los jampecok en Hungría, los malagambisti en Rumanía, los potápkas o páseks en Checoslovaquia y los stilyagi en la Unión Soviética.

Las autoridades, tanto en el Este como en el Oeste, se alarmaron ante el auge de estas subculturas juveniles. Tanto los gobiernos como las fuerzas policiales conceptuaban cada vez a estos jóvenes como pandilleros y delincuentes, acosándoles por su apariencia.